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La Decepción del Ilusionado.

noviembre 22, 2009

Empiezas tus estudios con la ilusión de un niño frente a un regalo enorme bajo el arbol de navidad, ansías llegar al mundo laboral y encontrarte todo aquello que has imaginado mientras no estabas dentro de ese mundo, pero la realidad es bien distinta a la imagen de tus sueños, la realidad del mundo laboral es un cúmulo de individualismos, égoismos, ambiciones y de intolerancia, la solidaridad brilla por su ausencia, y la ingenuidad y el romanticismo del recién llegado se aplasta con la indignidad del trabajador corrupto, porque eso es lo que es un trabajador que vende su condición de obrero por el dinero y el poder, descastados que están dispuestos a aplastar a sus iguales escudándose en un sindicalismo podrido que solo busca mantener el sistema oxidado y maloliente para seguir parasitándolo, para culminar sus ambiciones mas indecentes de cualquier forma que no sea la legítima, tus méritos laborales.

 Ese camino, el de tu esfuerzo y el de tu trabajo, es demasiado esforzado y lento para que los que han llegado a una gran empresa sin esfuerzo y gracias a ayudas familiares lo conciban como una opción, esa gente solo entiende el camino corto un camino que pasa por ir pisoteando cabezas más débiles que si entienden el trabajo como un elemento que desarrolla al individuo y lo hace mas digno, la conciencia social que poseen estos elementos cancerosos de una empresa no es mas que su concepción como individuo.

La comprensión de esa realidad llega al ilusionado pocos años después de empezar su vida laboral, cuando entiende que esos pisotones que ha recibido y ha visto recibir a gente decente no son fruto de la casualidad, sino del plan de unos indeseables empleados que se valen de cualquier artimaña para conseguir realizar sus oscuras y desalmadas ambiciones, así es el ámbito laboral en una empresa pública española cualquiera, un ente que se fagocita las ilusiones de cientos de jóvenes que llegan con la ilusión del inocente, con las ganas de comerse el mundo, con la ridícula idea de que la gente que te vas a encontrar es buena, trabajadora y honrada, y aunque es verdad que es la mayoría, la indecencia de unos pocos oculta y enfanga la percepción de la realidad.

 No, no quiero trabajar en un ambiente en el que la inquina de unos pocos emponzoña la salud y el trabajo de buena gente, habéis logrado que triunfe la decepción del ilusionado.

 A quien corresponda.

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