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El contraste como elemento revelador de la verdad en el Cine de Kurosawa.

agosto 15, 2011

EL CONTRASTE COMO ELEMENTO REVELADOR DE LA VERDAD EN EL CINE DE KUROSAWA.

Puerta de Rashomon.

Las Personas no son capaces de ser sinceras consigo mismas. No pueden hablar de sí mismas sin maquillar los hechos”. Kurosawa.

La verdad es un rayo de luz que aparece entre las tinieblas de los defectos humanos, es todo aquello que buscamos para dar cierto sentido a nuestra existencia, aunque esa verdad en forma de luz pueda cegarnos al encontrar una verdad que revele una existencia indeseada, una condición aberrante que nos enfrente a una realidad oscura y destructora. La búsqueda de la verdad puede enseñarnos una indeseada realidad, que no puede ser modificada, no puede ser deconstruida una vez hallada, no puede ser pintada ni camuflada.

Ese rayo de luz ambiguo que es la verdad, es el que se cuela entre las ramas del follaje del bosque que recorre el leñador (1) antes de encontrar al samurai muerto, esa verdad ambivalente es la que refleja la puerta de Rashomon en el ultimo fotograma de la película, una verdad llena de recovecos, expresada en el contraste de luces, de actitudes, de construcciones, esa verdad que nunca es absoluta y que nunca es liberadora, es siempre relativa y misteriosa pero no puede ser obviada.

 (1).

 Kurosawa nos emplaza a descubrir la verdad, se dirige a nosotros y nos enseña los caminos para descubrirla, que no será igual para todos, para ello utiliza y juega con las luces, con las versiones de los personajes, con el interior de todos nosotros, igual que los pintores Zen construían un boceto de la naturaleza instando a que nuestro interior nos desvelara el verdadero ser de lo allí plasmado. Esta pintura, la Sumi – E, es un arte surgido del budismo Zen que nace con el fin de enseñar una ideología, su fin no es proporcionar detalles sino indicar el medio para que el observador descubra la belleza por sí mismo, elemento que Kurosawa usa al dirigir el relato al espectador para que seamos nosotros quien descubra, no la belleza, pero si la verdad. La Pintura Sumi – E usa primordialmente una estética simple, de contrastes entre el blanco y el negro, técnica de contrastes que heredó el tenebrismo y que en Rashomon se recoge con maestría en el uso marcado de las luces y las sombras para ocultar y mostrar la verdad de manera subliminal.

La Verdad es un elemento que no siempre está a la vista de todos, es un elemento que se oculta, y que su percepción nos es compleja, se esconde y se camufla para no ser encontrada, ya sea en ropas de un monje, entre la lluvia, en nuestro subconsciente que se niega a aceptarse, o en el reflejo de un cristal ante nuestro alter – ego; y en ocasiones el encubrimiento de esa verdad con artificios es lo antagónico a la verdad, lo que Heidegger llama la No – Verdad, ¿y que es más contrario a la verdad que la negación de ella misma? Esa verdad que Kurosawa trata de ocultar de mil formas en sus películas es el mayor contraste posible de la verdad, que no es la mentira, sino la No – Verdad.

Este encubrimiento Heideggeriano de la Verdad se puede observar en Rashomon en la forma en que todas las versiones de los protagonistas tratan de mostrar la visión de la realidad que consideran mas aceptable para sí mismos, no es siquiera un elemento de supervivencia sino de aceptación propia y autoengaño, no es una simple mentira, sino un intento vano de encubrir su verdadera esencia ante sí mismos.

Es por eso que la sensación que queda después de estudiar la verdad con Kurosawa es que esta, no existe, existe la realidad y sus percepciones, y la manera en que afrontamos, vivimos y sentimos la realidad, nos hace a cada uno tener nuestra propia verdad que es asumida consciente o inconscientemente, puede que dejemos de auto-engañarnos y fusionar realidad y verdad en una sola, aceptarnos tal y como somos y avanzar, o por el contrario percibir la verdad que nos construimos como nuestra realidad, pero ni siquiera eso nos garantiza encontrar nuestro equilibrio, ya que siempre la percepción de nuestra realidad estará sujeta a percepciones ajenas que puedan distorsionar, manipular y alterar esa realidad. Eso es al fin y al cabo lo que le sucede al Monje de Rashomon, ya que su revelación de la verdad está sujeta a la percepción de la realidad del leñador, que al descubrir su realidad y aceptarla como verdad se propone enmendarla, ese propósito de enmienda es la que hace que el Monje siga confiando en la raza humana y se sienta liberado, pero, ¿Y si el leñador se miente y no ha encontrado su verdad?, la del Monje, entonces, será una verdad basada en una realidad equívoca.

Ese contraste de percepciones y la contraposición de elementos, físicos, estéticos, y psicológicos, de los que la obra de Kurosawa en general está granada, y Rashomon en particular y especialmente, es el medio con el que el genio japonés nos enseña a buscar nuestra verdad, solo nos queda, aceptarla.

Bibliografía:

De la esencia de la verdad. Martin Heidegger. Editorial Herder, Barcelona, 2007. Trad. de Alberto Ciria

Historia General del Arte, Summa Artis, Vol XXI, Arte del Japón. Pag 284-286.

Classics of the foreign film. Parker Tyler. The Citadel Press, New York, 1962.

Liberado bajo licencia Creative Commons.

One Comment leave one →
  1. pedro permalink
    agosto 16, 2011 7:52 am

    Enhorabuena Antonio por la exposición de tu verdad sobre la verdad en las imagenes de Kurosawa, un maestro de maestros …

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