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El fracaso del periodismo.

diciembre 5, 2011

Autocrítica y empatía son palabras en desuso, su aplicación roza lo marginal. No conozco una manera mejor de aprender, de ser mejor, que plantarte ante tus actos y ser implacable, ser tan crítico con tu trabajo y tu actitud como lo eres con la de los demás. A veces es doloroso y resulta una cura de humildad difícil de soportar para egos desmedidos, pero es una catarsis necesaria para crecer, una purga de soberbia que permite situarte en una perspectiva de alumno vital.

El corporativismo es carente de autocrítica además de no poseer la capacidad de empatizar con los demás, la empatía es imprescindible para hacer introspección y practicar la autocrítica, ya que si el sano ejercicio de ponernos en lugar de los demás lo hiciésemos más a menudo comprenderíamos que no somos perfectos, que nuestra profesión no es tan especial, que cometemos los mismos errores que los demás, y sobre todo que tenemos un deber social que nos obliga a empatizar con el resto para que las historias tengan alma y no sean un mero cúmulo de hechos y estadísticas, porque las historias son personas, y las personas sienten. Si no somos capaces de habitar su piel no somos dignos de poner negro sobre blanco su relato.

No me pararé ni un minuto en hablar sobre la evidente precarización de los periodistas, es así, un hecho innegable y lamentable. Pero no es más ni menor drama que el que sufre el sector científico, la restauración, la limpieza, el turismo o las otras profesiones del mundo de la comunicación. El motivo de que el mercado laboral se encuentre tan degradado en parte es responsabilidad del periodismo, han fallado en su deber social de control y denuncia del resto de poderes, el mundo del periodismo ha sido partícipe de la fiesta del derroche, ocultándola, formando parte de ella, en definitiva, no haciendo el papel que la sociedad le tiene asignado.

Los derechos laborales son innegociables, y el mundo del periodismo ha provocado que sea asumible la perdida paulatina de derechos laborales y sociales. Son innumerables las huelgas o conflictos laborales que han ido acaeciendo en los ultimos años. En todas el periodismo ha dejado en un segundo lugar las motivaciones de los conflictos laborales para fijarse en las formas que se usaban para exigir sus derechos que tanto tiempo han costado conseguir y que perdemos con la connivencia de todos. La huelga de Transportistas, de los empleados de Metro, y la más sangrante, la de los Controladores, han dejado en evidencia al cuarto poder al ponerse de lado de la patronal en todas las ocasiones llegando a manipular y criminalizar a colectivos que solo luchan por lo suyo. Estamos a punto de volver a presenciarlo con la huelga de los pilotos.

El mundo del periodismo ha usado el privilegio que el resto de profesiones no tiene para dar visibilidad a su problema obviando que es solo una profesión más, es una parte del todo, no el todo. El periodismo tiene la obligación de denunciar la precariedad laboral independientemente de cual sea la profesión que lo sufre, es su deber denunciar la degradación del mercado de trabajo sin privilegiar unas profesiones sobre otras, porque todas son iguales. Los camioneros necesitan de los periodistas para denunciar sus problemas, lo mismo que los enfermeros, los panaderos, los barrenderos o los profesores, pero el mundo del periodismo les ha negado sistematicamente la visibilidad de la degradación de sus puestos de trabajo porque nuestros problemas son más y mejores que los del resto.

La endogamía existencial del mundo del periodismo olvida que incluso en los medios de comunicación existen otras profesiones denigradas de la misma manera que lo que lo está un periodista. Fotógrafos, cámaras, documentalistas, realizadores, técnicos, jamás se habla de ellos cuando se habla de perdidas de puestos en los medios de comunicación como si un informativo fuera posible solo con periodistas y estos fueran imprescindibles.

El periodismo se hace, se practica, y la crísis económica ha constatado el fracaso de todas las partes implicadas en la construcción de la sociedad, pero especialmente en aquellas responsables directamente. No se hizo periodismo al permitir a todas las partes implicadas en el expolio del estado del bienestar robarnos, no se está haciendo periodismo en el transcurso de la crisis al permitir a los responsables no responder por sus hechos. No se hace periodismo cuando visibilizamos nuestros problemas por encima de los de la sociedad.

No se está haciendo periodismo cuando no es un escándalo que existan artículos constitucionales de primera y segunda categoría. Cuándo se ve con normalidad que las administraciones protejan con todo la fuerza de la ley la propiedad privada para dejar en la calle a familias sin hogar.

El Periodismo ha fracasado, y nosotros somos los responsables.

5 comentarios leave one →
  1. dhmipg permalink
    diciembre 6, 2011 12:27 am

    Enhorabuena por la entrada, estoy totalmente de acuerdo con su análisis. Hace tiempo que el principal motor del periodismo, que debería ser la aproximación rigurosa, incansable e incondicional al “hecho objetivo”, ha dejado de funcionar en nuestro país. En la actualidad, los informativos y periódicos nacionales (con honrosas excepciones -como algunos informativos de la 2-) se han convertido en insultos a la inteligencia, panfletos por momentos ignorantes y por momentos simplemente basura, que sólo persiguen el morbo y la manipulación, y que sirven exclusivamente a intereses corporativistas. El tratamiento informativo que se dio al conflicto de los controladores evidenció el lamentable estado del periodismo español, también el seguimiento que se hace hoy en día del conflicto de los pilotos de Iberia, de los conflictos laborales de la Sanidad y de los movimientos ciudadanos de protesta.
    Saludos.

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  2. CarmenRuP permalink
    diciembre 6, 2011 9:17 pm

    Estupenda autocritica de una profesión que se ha ido corrompiendo como casi todo lo que toca el dinero, que los poderosos utilizan para tener más poder. Desconozco si el periodismo tal y como está en nuestros dias podrá salir de ese pozo para realizar la función que nunca debió haber abandonado, pero en todo caso, serán las redes sociales las que tomen el relevo. Parece que el siglo XXI es para refundar.

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  3. mi55 permalink
    diciembre 14, 2011 12:14 am

    No podría decirlo mejor, Sr Maestre.
    El periodismo ha caído a los más burdos niveles de la “prensa rosa”, absolutamente dirigida por los poderes fácticos y otros poderes ocultos.
    Lo siento mucho por aquellos estudiantes que empiezan su carrera de periodismo pensando que serán excelentes investigadores de la Verdad, terminan haciendo destrozos sin ningún tipo de escrúpulo. Y no digamos de aquellos que se llaman periodistas sin ni siquiera haber estudiado el bachillerato y que se autodenominan “opinadores sociales”.
    ¡Que pena!
    ¡Cuantos Watergate se podrían haber descubierto aquí, en este país, ya llamado Ex-paña!

    Saludos Sr. Maestre
    mi55

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  4. noviembre 12, 2015 2:40 am

    No, hombre, no. No se flagele usted a sí mismo, ni al oficio ni al sector periodístico con esa injusta melancolía. Que sí, que existe una porción muy grande de culpa de según qué “profesionales, totalmente de acuerdo. Pero no por eso son todos los que son, ni están todos los que son. Recuerde algunas cosas:

    1) Cuando la tele-mierda existe es porque hay una demanda importante de la misma. Lo mismo con el periodismo. Si no tuvieras demandantes de mierda, no tendrías que hacer mierdas.

    2) Cuando tienes una masa de borregos incapaces de desentrañar si algo es caviar, o es mierda, ya no necesitarás un diario profesional, con Twitter te bastará.

    3) Mientras yo veo todos los días en UK y EEUU como sus cabeceras siguen siendo cada vez más importante, en otros países ves basura. TNYT explicó el otro día en portada lo que era el periodismo español. Pero decir que “el periodismo ha fracasado y nosotros somos los responsables” es dejarse llevar por el discurso facilón de toda una serie de pseudoperiodistas a los que has venido muy bien, en momentos determinados, ese desengaño artificial -aunque a veces necesario porque en el fondo hay cierta razón-. Sí, en España muchos periódicos se han vendido al poder político, pero… es que nadie ha querido pagarlo. Parecerá una tontería, pero si en España existiera -o mejor, hubiera existido- una masa de suscriptores como la hay en EEUU o UK, usted ahora mismo no estaría flagelándose cual profeta. Pero es que en España la suscripción “es cara” porque cuesta 5 euros al mes… (sic). Y además nos jode cualquier tipo de publicidad, ignorando que es la que paga la fiesta. Eso sí, a mí que nadie me toque el salario, claro. En España somos así, subjetivos a más no poder.

    No es que el periodismo español sera peor que el de otros países -ya se lo adelanto yo-, lo que ocurre es que en España hay una cantidad de gilipollas por metro cuadrado que da espanto. Gilipollas muchos de los cuales han aprovechado ese discurso del “qué malo es el periodismo” para montar Youkioskes y demás historias que no han generado ningún contenido interesante ni, por supuesto, un valor real más allá de cobrar 6000 euros mensuales unos pocos meses. Porque la España chiringuitera sigue existiendo más allá de la crisis. Es la España de las formas, pero no del contenido. La España del te monto un blog, pero a ver quién lo escribe.

    No, hombre, la historia es que España tiene un mercado que está lleno de gilipollas, no le dé usted más vueltas. Gilipollas de izquierdas y gilipollas de derechas. Un país en el que el criterio general es de auténtico enfermo mental la mayoría de las veces.

    Como muestra un botón: España se hartó de llamar desfasados al periodismo tradicional, el del papel debido a determinados tecnogurús que hace menos de una semana se echan las manos a la cabeza ante el clickbaiting, como si ellos no hubieran imaginado nunca que eso podría acabar ocurriendo. Ese era el futuro del periodismo: titulares de mierda, noticias llamativas cuando no inventadas, mendigos del click, infestar las redes sociales con todo tipo de trampas hacia enlaces, etc. Y todo ello proveniente de la cultura underground que esos gilipollas que se autodenominaron profetas ignoraban por completo.

    El periodismo no ha muerto, ni ha fracasado. En otros países sigue muy vivo y cada día es más importante.

    Cada uno, como es obvio, tiene lo que se merece.

    http://www.mensajedesconocido.com/los-hipocritas-lemmings-suicidas-de-internet-iii-es-la-sostenibilidad-internautas/

    Le espero en la 4ª entrega, que irá sobre el periodismo… Seguro que ya puede sospechar por dónde irán los tiros.

    Saludos cuatro años después de esta entrada.

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    • noviembre 12, 2015 2:42 am

      Acabo de leerme como 5 faltas-despistes, para llevar 24 horas despierto no me lo tenga usted en cuenta😉

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