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Público como el Cid Campeador.

febrero 25, 2012

La leyenda del Cid Campeador es por todos conocida, y en el cantar quinto del Cantar del mio Cid dice así que ocurrió tras la muerte de Rodrigo Diaz de Vivar.

‘…amarra al Cid al caballo en guerrera posición, la cabeza de un moro le amarra a la izquierda para llamar la atención, y aprovechando el rigor mortis la derecha le deja en amenazante posición. Le da un latigazo al caballo que corre sin precaución, los moros huyen aterrorizados ante tal aparición, y gritan desesperados “No veré Carrión”‘.

Las reacciones originadas por el sector más reaccionario de la sociedad ante el cierre del diario Público han dado ese atisbo de leyenda al único diario que se ha atrevido a humanizar el periodismo y a ubicar a la derecha más retrogada ante un espejo plano, eliminando la concavidad con la que estos tienden a mirar la sociedad, la historia de nuestra país y a sí mismos.

Público fue un diario que cometió muchos errores a la hora de analizar la política nacional, demasiada condescendencia con el gobierno socialista quizás por las dependencias que tanto hacen daño al periodismo de este país. Pero a pesar de ese déficit difícil de eliminar a la hora de llevar un negocio con tanta influencia en el poder político, y un mal endémico de nuestro periodismo, fue el único diario que dio una dimensión humana a las historias que contaba. Fue el único diario que contaba las crudas historias que tenían que ver con la memoría histórica supo ver más allá del problema política y nos contaba realidades humanas, gente a la que le afectaban las medidas de austeridad, bajaba al barro para mirar cara a cara al ciudadano y enseñar que el déficit, la austeridad y los recortes tienen cara, sentimientos y provoca sufrimiento.

Su cierre es un drama para el periodismo humano y social, para todos aquellos que nos preocupamos por la gente y tenemos conciencia social, conciencia de clase. A pesar que el máximo mandatario del periódico haya demostrado que solo tiene esa conciencia en algún carné de militancia guardado en un cajón su labor deja un hueco que por ahora nadie ni nada rellenará.

Pero su cierre ha mostrado una vez más la cara de la indignidad, de los indeseables que se alegran manchando con su bilis editoriales en la Gaceta, Intereconomía o en sus perfiles personales.

Fernando Díaz Villanueva, columnista en la inefable Gaceta, que entre otras cosas defiende el creacionismo, regaló un ‘Hasta nunca Público’ alegrándose de la desaparición de un periódico que manda a la calle a 160 trabajadores y acabando su opinión con un definitorio, ‘Quién ríe el último ríe mejor’. Pero quizás la reacción más clamorosa sobre el cierre de público la tiene el periodista del victimismo, el periodista que aprovecha agresiones de dudosa procedencia para sacar rédito que le otorguen una silla en uno de esos medios propagandísticos que tanto abundan en la TDT. No podía ser otro que Hermann Terstch.

La Viñeta humorística con la que Manel Fontdevila se despidío le pareció tan intolerable al que supuestamente tantas veces ha clamado a favor de la libertad de expresión que se atrevió a comparar a Público con un periódico Nazi y por ello se alegró de su desaparición. 

El Señor Terstch, hablando de Nazis, a pesar que como bien acertó a indicar Hugo M. Abarca tiene descendencia de origen tan dudoso como la agresión que sufrió. Su Padre Ekkehard Terstch fue colaborador del régimen de Adolf Hitler, informante para el tercer Reich en1933 y miembro del partido nazi, ofreciéndose para participar del ministerio de propaganda, algo de lo que parece el hijo aprendió. La historia es larga y con matices, pero desde 1933 colaboró siendo Judío con un régimen antisemita. No creo que su hijo pueda negar hablando como hace habitualmente sobre el antisemitismo que hay en España, que su padre colaboró con un régimen que desde la publicación del Mein Kampf en 1925 ya se sabía lo que pensaba de los que profesaban su religión.

El Señor Terstch ha dado muestras más que sobradas de su querencia por la propaganda, participando de la televisión pública más politizada de la historia española de la democracia como es Telemadrid, y muestra su iniquidad al comparar con los nazis el único periódico que ha tenido a bien mostrar la verdadera cara del franquismo y su adláteres.

Público fue un periódico con muchos fallos, más politizado de lo que es exigible a un medio de comunicación, pero ha tenido la inmensa capacidad de mostrar la verdadera cara de la derecha más intolerante, como la que añoraba el franquismo, como la de Intereconomía, como la de Tertsch.

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