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El potaje de la señora Nieves

marzo 9, 2012

La señora Nieves es una mujer menuda, de más de 80 años y con el blanco en su pelo imitando a su nombre. Un abrigo gris, como su presente, adorna su maltrecho cuerpo. Se sienta cerca de la barra de una cafetería del centro de Madrid y pide un vaso de agua para poder  esperar a que ocurra lo que viene a buscar.

Manos Anciana

Su vergüenza le impide pedir lo que necesita y anhela con su mirada, sabe que le darán algo que comer y un poco de cariño, pero espera que salga de su amiga. Mónica, la camarera, es una mujer de aspecto brusco y voz ruda, que anda con violencia y a voces por la cafetería. Pero que se transforma en dulzura cuando ve a la señora Nieves sentada en el sitio de siempre.

Mónica se acerca cariñosa a Nieves y le dice con voz alta, para que pueda oírle debido a su sordera, que si quiere un potaje con bacalao, calentito, consciente de que la señora Nieves es lo que necesita, calor.

La señora Nieves sólo acierta a asentir y decir que no ha comido.

Mónica no tarda en traer un cuenco generoso del potaje con bacalao, y al ponerlo frente a la anciana, ésta le acaricia la mano y le dice con la voz entrecortada a una señora que asiste a la escena emocionada…

-Qué buena que es mi amiga, ¿Verdad?

Mónica se queda en la barra contemplando cariñosa cómo se come el potaje en silencio la señora Nieves mientras le dice a una compañera:

-Hay que ver lo que voy a echar de menos a este señora cuando no pueda volver.

-¿Qué dices cariño?, dice la señora Nieves consciente de que el comentario era sobre ella pero sin poder oír la conversación.

-Nada Nieves, nada, que ahora te pongo un cafetito.

Mónica es una de esos héroes anónimos que habitan nuestra ciudad, gente que ayuda a los demás por simple humanidad y hacer soportable la existencia ajena, gente que no necesita reconocimiento, ni publicita lo grande que es su corazón, gente que sólo necesita ver por un momento feliz, a quien la vida ha tratado mal.

Por las Mónicas y Nieves de Madrid.

2 comentarios leave one →
  1. Rosa permalink
    marzo 9, 2012 6:03 pm

    Uffff me ha emocionado tu historia a pesar de q cada dia me enfrento a las miserias humanas y aunq parezca mentira existen muchísimas personas buenas como Mónica y también muchísimas mas q necesitan un poco de calor sobretodo calor humano como Nieves.

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  2. marzo 9, 2012 10:32 pm

    Muy cierto, y preciosa historia… Hay mucha gente así..en los tiempos que corren. Y lo más grande es que una sonrisa y una ayuda pequeña para otros es mucha. Caricias, miradas, sonrisas…
    Lo humano es lo preciado… para que muchos más sean así, sin necesidad de tener un reconocimiento público, sino ayudar para sentirse bien con uno mismo.

    Un saludo!

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