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La Neolengua baluarte de la comunicación del PP

abril 8, 2012

La Neolengua es un concepto literario que se utilizó en la novela de Orwell 1984 y que tenía como objeto modificar la antigua lengua para dominar el pensamiento de los miembros del partido.

Existen dos modos para conseguir que la gente acepte lo que le perjudique, uno es el uso de la fuerza, y el otro la persuasión, se puede persuadir de manera sutil, mediante el miedo o el engaño. Para persuadir es necesario un uso del lenguaje adecuado que suavice las verdaderas consecuencias de las medidas a tomar. La perversión del lenguaje es la mejor manera para persuadir, para evitar levantamientos y protestas, jugamos con la idea de que el lenguaje usado adecuadamente corrompe el pensamiento y limita las reacciones posteriores. El objetivo de la neolengua orwelliana no es crear un medio de expresión sino establecer un canal ideológico.

La manera con la que los políticos usan el lenguaje busca limitar las consecuencias de los verdaderos actos que llevan implícitos esas palabras, cuando observas el verdadero contenido se asume que las palabras no son leales a los hechos. Usar un determinado lenguaje para intentar conseguir los objetivos marcados es práctica habitual en los medios y los políticos. El titular de El País cuándo Osama Bin Laden fue asesinado por Estados Unidos cambió la palabra asesinar, por liquidar. Parecen sinónimas, pero asesinar es Matar a alguien con alevosía o premeditación, mientras que liquidar significa saldar una deuda y solo en su séptima acepción es sinónima de asesinar. No es azar, se pervierte y retuerce el lenguaje para conseguir unos objetivos definidos.

La perversión del lenguaje puede servir para ocultar circunstancias que incidan en las causas. La palabra Cayuco fue la más usada durante las inmigraciones masivas de ciudadanos de Senegal para definir las embarcaciones con las llegaban a las costas canarias, la única vez que se ha usado el nombre específico de una embarcación en los casos de inmigración para evitar decir que son barcos de pesca, inútiles por los tratados de pesca de España y Senegal que impiden a los senegaleses usar sus cayucos para su finalidad, pescar.

Las últimas declaraciones de los miembros del gobierno hacen intuir que la neolengua se está instaurando como modo de comunicación política y un elemento más del discurso institucional.

El ministro Montoro habló que las medidas que iban a tomar “No son recortes, son reformas”, la connotación no debería tener cabida en el lenguaje institucional. La palabra recorte posee un carácter negativo y sustituyéndola por reforma que implícitamente puede tener un significado positivo, se consigue modificar el discurso e influenciar al emisor.

En definitiva se trata de usar el lenguaje de forma amable para vender lo dramático y de forma exagerada para explicar las consecuencias de no tomar las medidas dramáticas que se tomarán. Hablar de austeridad u optimización de los recursos al referirse a los recortes del estado del bienestar o hablar de ‘Minijobs’ para nombrar trabajos basura. Establecer el estado del bienestar como un privilegio o lujo que no es asumible en estas circunstancias. Como Dijo Soraya Saenz de Santamaría, “Hoy en día quien tiene un trabajo es un privilegiado” cuando en realidad un trabajo es un derecho constitucional.

Ana Mato al referirse al último caso de violencia de género termino que se acordó en la Conferencia Mundial de Mujeres de Beijing en 1995 habló de ‘Violencia en el entorno familiar’ lo que provocó una gran polémica por el uso del término.

Uno de los términos más polémicos al respecto de la nueva utilización del lenguaje es sin duda el referido a la implementación de un pago accesorio en el uso de los servicios sanitarios. El llamado copago, la palabra copago conlleva colaboración, cooperación aunar esfuerzos entre dos pagadores. La realidad es bien distinta porque se trata de pagar dos veces y solo un pagador, pagar de manera indirecta con los impuestos y de manera directa al hacer un uso efectivo del servicio.

Intentar dominar los mecanismos de seducción verbal para así transformar el pensamiento ajeno es el objetivo último de los que usan con esa intencionalidad las palabras. Alex Grijelmo al definir la seducción de las palabras habla de cómo la seducción de las palabras apela a la emoción y no a la zona racional que decodifique el contenido. Por lo que se situa en un situación de poder frente al receptor, porque el emisor conoce el valor completo de los términos que utiliza y sobre todo de los que deshecha y rechaza para seducir al emisor, como fin último persuadirlo y convencerlo.

La comunicación se realiza a través del lenguaje, y es por ello que los términos usados son lo comunicado. El uso de eufemismos es la práctica habitual durante todos los procesos históricos en los que era necesario mantener dominada la opinión pública; Joseph Goebbels usaba el termino Solución Final para hablar del exterminio judío siendo consciente que el discurso influía en la mente del receptor. El uso del lenguaje es la única arma importante en la comunicación política, puede provocar o tranquilizar, calmar o enardecer y convencer o revolucionar.

Como dijo Eduardo Galeano el derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral.

Artículo escrito para Prnoticias el 28/11/2011.

5 comentarios leave one →
  1. José Antonio Soto permalink
    abril 8, 2012 3:33 pm

    Buenas tardes D. Antonio,
    No puedo estar más de acuerdo con usted. El uso de la lengua puede llegar a ser un arma letal. Yo, no le llamo neo lengua, sino “el arte de la dialéctica”. No solo usado por los políticos, sino también, por ejemplo, los agentes comerciales (lenguaje agresivo), religiosos y muchos otros que los hacen incluso a nivel inconsciente (dominantes, etc).
    Saludos cordiales,
    José A. Soto

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  2. abril 8, 2012 7:08 pm

    Aunque de acuerdo en general, creo que te quedas corto al limitarte al PP. Los eufemismos son propios de cualquier grupo en el poder. Así, el lamentable intento de alquilar pisos de 25 m2 empleó el término “minipisos”, pero de pronto la ministra de turno se sacó de la manga la expresión “solución habitacional”. Otro ejemplo es Felipe González, que dejó de hablar de “paro” para usar la palabra “desempleo” y cambió lo que era “la OTAN” cuando estaba en la oposición por la “Alianza Atlántica”.

    Podemos retroceder más. El régimen de Franco, por ejemplo, era una “democracia orgánica”. Pero ¿para qué seguir? El idioma es usado para la propaganda desde tiempos de los griegos, o antes. Lo que te puede interesar es el ensayo de Víctor Klemperer sobre las alteraciones del idioma durante el régimen nazi: Lingua Tertii Imperii. Te paso el enlace de Wikipedia en inglés. Hay artículo en español, pero no merece la pena, es demasiado esquemático. http://en.wikipedia.org/wiki/LTI_%E2%80%93_Lingua_Tertii_Imperii

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  3. Bruxa permalink
    abril 10, 2012 3:47 pm

    Arma es un sustantivo del género femenino, aunque para evitar la cacofonía se le pone el artículo determinado en femenino, pero solamente en este caso. Por lo tanto, no se puede escribir “el único arma”, tiene que ser “la única arma”.

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    • abril 10, 2012 3:53 pm

      Gracias por la corrección. Procedo a corregirlo.

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Trackbacks

  1. Feliz 110 cumpleaños, Mr. George Orwell | Tecnolejia

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