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Escrache

marzo 24, 2013

Una persona es apaleada en una esquina de forma salvaje, sin compasión. Cinco fornidos agentes con botas militares, saña en el alma y poco en el pensar golpean y ríen mientras hostigan el indefenso cuerpo del maltrecho hombre. Pide clemencia, ayuda, ruega que paren y solicita el auxilio de la gente que pasea impasible ante la escena. Algunos se paran y contemplan el suceso sin prestar demasiada atención al drama que está sucediendo ante ellos. Sin siquiera mostrar un ápice de rechazo. Solo observan y sienten que es un pobre desgraciado que si está en esa situación es porque lo merecerá. El hombre, cansado del maltrato, hastiado de sentir que la paliza viene acompañada de desprecio. Viendo que tiene su fin cercano y nadie parece dispuesto a ayudarle o a mitigar su drama con un poco de comprensión y apoyo. Saca fuerzas y grita con desesperación a los maltratadores.

Un grito de ira, rabia y dolor que parece avisar que no tolerará una patada más, que la desesperación le hará abandonar el conformismo, la resignación y la esperanza y luchará con las pocas armas que tenga ante la fuerza bruta que le golpea y el desprecio de los que le rodean.

La reacción de los transeúntes ante la actitud del hombre no se hace esperar. Le increpan e insultan mientras sigue tendido golpeado y humillado, censuran tan inaceptable actitud parapetados tras la barrera humana de los agentes. No se puede gritar de esa manera y molestar a todos los que están paseando tranquila y libremente mientras ignoran su situación.

Qué desfachatez. Nos hemos dados unas normas de convivencia.

 

 

 

3 comentarios leave one →
  1. Juan Carlos permalink
    marzo 24, 2013 8:05 pm

    Luchemos pues, desatados del yugo del sistema; luchemos pues, con más fuerza y menos que perder; luchemos pues, con más ganas y por lo nuestro; luchemos pues, por un futuro no tan lejano; luchemos pues, por lo que nos han quitado; luchemos pues, por lo que nunca tuvimos y por lo que queremos tener; luchemos pues, por un país justo, por un país a la altura de lo mejor del ser humano. Luchemos pues, por nosotros mismos; luchemos pues, por nuestra vida, por las que han caído en el intento, y porque no caigan más en un futuro. Lucharemos y venceremos. Animo PAH.

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  2. Rosana permalink
    marzo 24, 2013 10:41 pm

    Sencilla y cruda metáfora de la situación por la que pasan miles de ciudadanos en nuestro país. Me reconforta saber que somos muchos los que vemos las cosas tan claras, a la vez que me avergüenza la actitud de la mayoría de medios de comunicación con este tema. El perrito apaleado era simpático cuando se portaba bien, ahora que SÓLO enseñó los dientes, quieren mandar sacrificarlo. Es incómodo, puede despertar conciencias e incitar a pensar que SI SE PUEDE.
    Sólo una cosa, dices que la desesperación le hará abandonar el conformismo, la resignación y ¿la esperanza?. Creo que, aunque suene topicazo, lo último no hay que abandonarlo nunca. Enhorabuena por el post.

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  3. Albert permalink
    marzo 24, 2013 11:37 pm

    Hace poco iba por la calle durante una manifestación y ví en una esquina justamente eso: tres policías como armarios apaleando a un pobre chaval flaco y enjuto. Así que me quedé ahí de pie dudando… “¿qué hago? ¿me meto o no me meto?” Total, que decidí meterme… y le dimos entre los cuatro que no veas.

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