Skip to content

Las peripecias de un atribulado periodista autónomo

marzo 2, 2015

Hoy por fin he presentado el modelo 347. Una declaración informativa que hacienda exige a los autónomos que han facturado más de 3.006 euros a un cliente determinado. Era el último día de plazo y en el tiempo de descuento he conseguido cumplir con mis obligaciones como periodista autónomo. Me quedaban horas para presentar ese formulario que sirve a hacienda para cotejar los números facturados por trimestre y así comprobar si has cometido algún error con el que poder sancionarte. Digo error, porque es muy sencillo cometerlos para un autónomo novato que no tiene recursos suficientes para pagar a un gestor que le lleve la ingente cantidad de modelos, presentaciones trimestrales, control de las facturas y organización de todo lo relacionado con el intento vano de ganarte la vida como autónomo en el periodismo, o en cualquier otro empeño.

En los escasos meses que llevo como autónomo he podido comprobar lo realmente complicado que es, técnicamente, cumplir con todos los requisitos y obligaciones que imponen a quien, por obligación, decide darse de alta como autónomo para intentar trabajar en una profesión en la que los contratos son un rara avis más complicados de conseguir que una entrevista con Mariano Rajoy. Para cumplimentar el modelo 347 tuve que perder dos días enteros de trabajo, formulario a presentar del que supe su existencia gracias a esa compañera que todos tenemos, que vela por nosotros y sabe que nuestra bisoñez administrativa nos puede costar alguna sanción imprevista. Las declaraciones informativas como el 347 sólo se pueden presentar vía telemática. Después de escudriñar la página web de la Agencia Tributaria supe que tenía que descargarme un programa, ya tengo varios en mi escritorio con el logo de hacienda. No es fácil realizar todos los pasos correctamente para aquellos que nunca antes habíamos realizado este negociado, varias llamadas de teléfono mediante, me indicaron que el único modo que tenía de cumplir con esa obligación era acudir de forma presencial a una sede de la agencia tributaria, ya que si pedía las claves necesarias por internet se me pasaría del plazo prescrito para el 347. Así que cerré mi ordenador y me dirigí a la sede de hacienda que me corresponde para presencialmente lograr lo necesario que me permitiera completar el proceso telemático. La burocracia es un concepto maravillosamente creada para tener estas jodidas incoherencias.

La oficina estaba cerrada. Era viernes y eran las cinco de la tarde. Busqué algún horario en la puerta que me indicara si por gracia del dios tributario las puertas de Roma se me abrirían por la tarde. No lo encontré, no había, no abrían. Me quedé mirando la puerta y pensé cuál sería la sanción por tirar la puerta abajo y presentar el modelo 347 con un grafiti en el hall de recepción. Supuse que menos que la sanción que me costaría cumplimentarlo fuera de plazo y me sorprendí fantaseando con lo romántico del acto. Quería cumplir, sólo quería entregarles el formulario que les permita joderme vivo si he cometido algún error. Pero no había manera.

El lunes por la mañana, último día de plazo, tuve que dirigirme a la sede de la agencia tributaria, ahora sí abierta. Después de esperar mucho tiempo una señora muy amable metió mi móvil y mi correo electrónico en el ordenador y me dijo que me fuera, que ahora ya podía cumplimentar el formulario. Efectivamente, sólo incluyeron mi móvil y mi correo en una base de datos. Me fui a una cafetería y rellené el 347. Puse la infame clave pin y por fin ya soy un ciudadano de los que gustan a Montoro. De la cultura del esfuerzo. Sudoroso y con la satisfacción cumplida consciente del dolor que cuesta ser un autónomo cumplidor. Eso sí, ya no me dio tiempo a ir a la redacción a recoger encargos. Hoy no puedo trabajar como hubiera hecho en un día normal.

La sensación que frustra a un autónomo que tiene pagar casi 300 euros de cuota sin importar si factura 700 euros que tras el IRPF, ADSL y transporte se queda en que sale a pagar a trabajar no es ya sólo la imposibilidad de ganarse la vida trabajando y con mucho esfuerzo. Es la certeza del desamparo al que es sometido por las administraciones, que incluso llega a la desinformación desinteresada para que errores de novato te lleven a pagar multas que en ocasiones superan el beneficio mensual que has conseguido con tus 30 días laborales al mes. Sirva de ejemplo y alerta, a los que como yo se encuentran en esta situación de sorpresa e indignación permanente, que la primera cuota de autónomo se tiene que pagar en el banco aunque ellos te digan que el pago es domiciliado y les facilites el número de cuenta. No os fiéis, mienten, te lo dicen para posteriormente en vez de cobrar 56 euros de la cuota de autónomo, que tienen los que se dan de alta por primera vez en este infierno administrativo, puedan cobrarte vía ejecutiva 314 euros al eliminar las bonificaciones y cobrar recargos.

Sirva esta frustración escrita como alerta a todos aquellos que, como yo, son autónomos atribulados en una administración hostil.

2 comentarios leave one →
  1. Alfonso permalink
    marzo 2, 2015 10:33 pm

    Interesante relato, así se supone que uno se busca la vida, da solo para vivir básicamente, que mierda de burocracia,lo ponen dificil y ademas cierran el viernes por la tarde.

    Me gusta

  2. BlackBox permalink
    diciembre 18, 2015 2:13 pm

    No eres mas tonto pq no puedes. Resentido. Te falta un hervor cateto.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: