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La presión al periodista en los medios enjambre

noviembre 11, 2015

He sido camarero durante 11 años. Desde los 16 hasta los 27. Ha sido la profesión con la que más años he cotizado a la seguridad social. Así que si nos ceñimos a los datos de la estadística esa es mi verdadera profesión. No tendría ningún problema en volver a hacerla si esto del periodismo un día se seca. Es quizás esa libertad de la ausencia de miedo a a pérdida la que me da una total independencia para ignorar cualquier intento de presión del que se siente con una pizca de poder sobre mi trabajo de periodista. En el fondo tengo asumido que con mi falta de prudencia mi futuro está escrito, y no es el de escribir. Es cuestión de tiempo. Un día tocaré al que no se puede tocar y se acabó para mí. Lo sé.

La llamada al jefe para que dé un toque a ese redactor que habla de más es habitual en los medios de comunicación. Yo la sufrí en un medio y me sirvió para dejar aquel trabajo y volver a la barra. Pero el poder de la llamada sólo sirve cuando en el otro lado hay un jefe sensible a ese tipo de presiones. De nada sirve llamar a la jefa cuando ésta no piensa ceder ni un ápice a las ínfulas de una jefa de prensa con prácticas de la vieja política.

Pero quien se siente con un poco de poder y tiene muchas cosas que no son escrúpulos buscará otras maneras para intentar influir en un medio de comunicación y silenciar a aquellos que le resultan incómodos. En los grandes medios el poder se ejerce de manera jerárquica, con una llamada, con una sanción ejemplar para el que saca un poco la cabeza y al cortarla sirve de ejemplo para el resto, con la simple censura del director. Es muy sencillo para el que tiene el poder económico del medio ejercer ese poder sobre lo que debe o no debe publicarse. Pero existen otros medios de comunicación blindados ante este tipo de presiones. Medios cooperativos, medios que dependen de sus lectores, de sus socios, de pequeñas aportaciones. Los medios enjambre.

Pero es inocente pensar que esos medios con poca capacidad económica están libres de presiones e intentos por cercenar su libertad de expresión. Hay formas, e intentar explorar todas ellas es una manera de ejercer esa presión. Se puede difamar, poner en duda la credibilidad, hacer creer que hay un mecenas interesado, influir en los microdueños para convencerlos de que ese proyecto en el que participan no es lo que creen y está contaminado. Quejarse de un periodista en los órganos internos del medio, a los jefes, a los encargados de gestionar el diario, a los lectores.

Estos aspirantes a directivos del IBEX, que no dudarían en levantar el teléfono y pedir una cabeza de un periodista si tuvieran la posibilidad, tienen una práctica común. Exigir su condición de micropoder. Una de las prácticas más comunes que utilizan estos personajes es exhibir su posición para dar legitimidad a la crítica o argumento: “Soy suscriptor, y como sigáis publicando estos artículos contra mi partido me daré de baja”. Esa es la más habitual. Pero no la única.

Hace poco un miembro del Consejo Ciudadano de Podemos en la Comunidad de Madrid, Miguel Álvarez Peralta, utilizó una cuestión societaria de la cooperativa de La Marea para intentar influir en la línea editorial del periódico. Además, se utilizaron herramientas de coordinación del partido al que pertenece para poner en cuestión el trabajo de los compañeros y el mío propio con una campaña de difamación en las RRSS que anteriormente había sido usada en los órganos internos de la cooperativa con escaso éxito. El señor Miguel Álvarez envió una serie de correos pidiendo recuperar su capital social debido a su situación económica para posteriormente argumentar que estaba financiando un medio en el que no creía. No le gustaba la línea editorial contra Podemos, que según él, se mantenía. Para explicarlo contrapuso varios artículos de información sobre IU con otros de opinión sobre Podemos para trasladar la idea del diferente trato que se da a ambas formaciones.

Varios de esos artículos que Miguel Álvarez envió a los socios para quejarse de la profesionalidad de los trabajadores del medio de comunicación eran míos. No le gustó mi artículo titulado “El ‘fascismo cool’ de Pablo Iglesias” porque dice que le llamo fascista -compadezco a sus alumnos de periodismo- y lo utilizó para presionar frente a quien tiene el poder sobre mi sueldo.

Utilizó órganos de gestión interna para quejarse de mi labor, de mi trabajo y profesionalidad, sin siquiera darme opción de defenderme. Si los socios a los que trasladó la queja hubieran considerado que este miembro de Podemos tenía razón podían haber pedido que dejara de colaborar. Que mi labor como periodista no era la adecuada. Que eso no haya sucedido sólo ha dependido del criterio de los socios que no creen que esa crítica sea fundada y del criterio de los responsables de la redacción que saben que es completamente infundada. Pero desde luego no ha sido por aquel que sabiendo que tenía una pequeña cuota de poder ha intentado influir para posicionar a favor de su partido la línea editorial de un medio, e intentar que un periodista, este periodista, pueda perder su trabajo.

10 comentarios leave one →
  1. Miguel Álvarez Peralta permalink
    noviembre 11, 2015 8:08 pm

    Antonio, creo que no es en absoluto como describes, y si lo crees necesario te comparto mi visión en un artículo. Salud. Cuídate.

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  2. Imparcial permalink
    noviembre 11, 2015 8:43 pm

    La misma libertad que tú quieres para escribir, la querrá él para opinar sobre lo que escribes, para cuestionar como socio la línea editorial del periódico y para abandonar un proyecto que le decepciona.

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  3. noviembre 11, 2015 11:02 pm

    Respondo urgentemente a algunas de tus mentiras y ya luego con tiempo te contesto a todo.

    1) No “intenté influir” en la línea editorial: todos los socios debatimos sobre sus aciertos y errores. Es lo normal. Es lo que DEBEMOS hacer.

    2) “Campaña coordinada de difamación” es una visión absolutamente delirante y paranoica, Antonio. ¿De verdad crees que un partido hace campañas contra un periódico que no llega a 2.600 suscriptores? Lo que hay soy YO solito, un socio cabreado porque quisiera retirarse de la cooperativa y no puede (ojo quienes os queráis meter, por cierto). Que se siente entrampado porque cuando preguntó le dijeron en dos ocasiones que sí podría. Y que está negociando junto a otros socios en la misma situación soluciones con la directora y el Consejo Rector (en muy buen tono, por cierto).

    3) Jamás he criticado a La Marea por atacar a Podemos (¿alguna prueba? publícala, POR FAVOR). No le des la vuelta. Lo que he criticado es su proximidad a IU y en concreto al sector de Alberto Garzón (de esto sí tengo pruebas y contundentes, ¿las quieres?). Y además creo que la gente percibe esa proximidad y eso daña al proyecto. Es mi opinión, no tienes por qué compartirla.

    4) Nunca he dicho que me llames fascista (la gramática no me falla tanto, sé leer). Digo, que tu portada insultando de fascista a Pablo me pareció políticamente miope y sensacionalista. Es mi opinión. Tendré derecho a opinar, digo yo ¿puedo? Con su permiso.

    5) Los socios somos algo más que un recurso, Antonio. No estamos solo para poner dinero y desentendernos del periódico. Nos implicamos con el proyecto en la medida de nuestras posibilidades, nos preocupa su calidad, nos duele su deriva. Por eso opinamos. No somos multinacionales, esto es una cooperativa, somos trabajadores que hacen un esfuerzo enorme para sacar adelante el periódico (en mi caso, perder un salario entero). Tendremos derecho a opinar públicamente lo que nos parezca, como es lógico. Eso no implica que se nos haga caso. Tu lo sientes como “presiones”. Entonces, ¿tenemos que estar callados? Siento si te cabrea que no alabe todo lo que publicas. Habrá que debatir. Otros artículos tuyos me parecen buenísimos, por cierto.

    6) Jamás he querido “posicionar La Marea a favor” de ningún partido. Te pido por favor QUE LO DEMUESTRES, y si no puedes, que lo retires. Al revés, he defendido que debe distanciarse DE TODOS LOS PARTIDOS. Publicando estas mentiras me obligas a hacer pública la sucesión de e-mails entre socios para desmentirte. Es una pena y sólo haces más y más daño a la cooperativa, con esto. Todo porque te dejas llevar por tu ego, Antonio.

    En fin, cuando tenga un rato (estoy hasta arriba de trabajo) te desmiento todo con calma y, a diferencia de tí, con pruebas. Estoy agotado, son las 00, llevo en pie desde las 8am. Cuanto pueda te desmiento.

    Salud, cuídate.

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    • noviembre 12, 2015 9:52 am

      La Marea hace la siguiente advertencia:

      Conforme a la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de Diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal (artículos 43 a 45, ambos inclusive), “hacer pública la sucesión de e-mails entre socios” podría constituir una infracción administrativa muy grave, castigada con una multa de entre 300.001 a 600.000 euros.

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      • Miguel Álvarez Peralta permalink
        noviembre 12, 2015 10:21 am

        ¿Qué es lo que hay que ocultar? ¿Por qué no se puede conocer lo que dicen y opinan los socios? Creo que podrá difundir contenido ocultando los datos personales. Lo consultaré antes con un abogado. Si es así, contad con ello. No se pueden permitir difamaciones sin pruebas.

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    • Albert Hofmann permalink
      noviembre 12, 2015 11:03 am

      Lo que ha quedado claro con todo esto es que al que no se le puede tocar es a ti, Antonio Maestre.

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  4. noviembre 12, 2015 10:47 am

    Impecable respuesta, Miguel.
    Hace bastante que sigo a Antonio Maestre, algunos de sus artículos son bastante buenos y me merece todo el respeto como periodista. Ser un periodista comprometido y crítico tiene el riesgo de pasarse de frenada o errar el tiro… y parece que aquí le ha ocurrido. A menos que tenga unas pruebas demoledoras en el cajón, parece que su denuncia tiene pies de barro.
    Un saludo, y seguid con el buen trabajo. Ambos.

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    • Miguel Álvarez Peralta permalink
      noviembre 12, 2015 10:49 am

      Eso mismo creo yo. Si tiene esos correos de los que habla, me encantaría que los publique.

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  5. noviembre 12, 2015 11:00 am

    Soy periodista. Y precisamente por gente como tú, Miguel, estoy acostumbrado a publicar lo que si llegara el caso puedo defender ante un juez. Pero también eso incluye cumplir la LOPD y hay cuestiones que no se pueden publicar porque estamos sujetos a la ley. Tú verás a lo que estás dispuesto a llegar en vez de admitir que te has equivocado con tu actitud. Si crees que esto es una difamación acude al juez, que no tendré problema alguno en demostrar cada una de las aseveraciones aquí descritas.

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  6. MERCEDES GARCÍA permalink
    mayo 11, 2016 10:23 pm

    qué bueno!!! la verdad es que los jueces que yo he conocido hasta el día de hoy, le darían la razón al que a él le diera la gana, no al que en verdad tuviera razón

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